La península de Yucatán siempre ha sido reconocida por su diversad, por sus selvas, sus hermosos cenotes y la riqueza cultural maya.
Pero hoy, toda esa belleza está en peligro, grandes proyectos de granjas de cerdos que contaminan el agua subterránea, hectáreas de selva son arrazadas para ser sustituidas por monocultivos que emplean indiscriminadamente fertilizantes y plaguicidas altamente tóxicos que matan a las abejas y otros polinizadores. Es decir, un sistema de explotación que destruye la biodiversidad, que cancela el derecho a un medio ambiente sano de las infancias y que pone en peligro a las comunidades mayas que llevan siglos viviendo y cuidando de la selva.

Hoy, la Suprema Corte de Justicia de la Nación tiene la oportunidad de atraer 3 casos que serán importantísimos para que la península maya siga siendo el paraíso donde queremos que nuestros hijos crezcan.
Nosotros ya decidimos qué península SÍ queremos, ¿la Corte elegirá también ese camino?
